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Almacenamiento de baterías de energía y sus claves para el sistema eléctrico colombiano

Tendencias26-01-2026

Tiempo de lectura: 9 minutos

Por Equipo editorial
Capital Inteligente
Grupo Bancolombia

Instalación a gran escala de sistemas de almacenamiento de energía en baterías junto a líneas de transmisión eléctrica, clave para la estabilidad y confiabilidad del sistema eléctrico.

Desde que empezaron las alertas del déficit energético en el país, diversos gremios y expertos en el sector han advertido sobre las consecuencias que eso podría generar, empezando por racionamientos y cortes de energía a partir de 2026, es decir, en menos de dos meses aproximadamente y dos años antes (2028) de que empiece a agravarse la situación.

Frente a este panorama, el almacenamiento de energía en baterías ha surgido como una prioridad inmediata que permitirá garantizar una operación más estable y confiable del sistema eléctrico. 

Pero no solo a nivel nacional, pues según lo revelado por la Agencia Internacional de Energía (AIE), para cumplir la meta global de triplicar la capacidad instalada de energías renovables al 2030, el mundo necesitará multiplicar por seis la capacidad actual de almacenamiento, alcanzando los 1.500 gigavatios.

Según datos de la firma Research Nester, el mercado de baterías presenta una rápida expansión, derivada principalmente por la creciente demanda de almacenamiento de energía.
 
En particular, las exportaciones nacionales de baterías de iones de litio para almacenamiento de energía pasaron de niveles bajos en 2012 a casi USD8.000 millones en 2024.
 
En el caso de las importaciones, el aumento fue superior, superando los USD25.000 millones en el mismo año, y como dato clave, China es el país que domina este sector importador, siendo el encargado de suministrar el 69 % de las baterías terminadas y el 33 % de las piezas de baterías sin plomo-ácido producidas en EE. UU.
 
Otro aspecto que respalda el fuerte potencial del mercado de las baterías para los próximos años es el tema del empleo que genera. En 2024, la fabricación de estos depósitos alcanzó los 54.400 empleos, una cifra considerable para el sector.

Cadena de suministro de baterías en EE. UU.: datos y tendencias

Los que puedes financiar Los que no se pueden financiar Los que no se pueden financiar
Importaciones Importaciones de baterías de iones de litio (participación). Aumentó del 17 % (2009) al 84 % (2024) de todas las importaciones de baterías.
Importaciones Principal fuente de importación (China). Suministramos el 69 % de las baterías de iones de litio terminadas en 2024.
Producción doméstica Producción fabril de EE. UU. (2020–2023). Creció un 57,6 %.
Producción doméstica Empleos en baterías en EE. UU. (2024). 54.400 (un récord).
Cadena de suministro Proyección del suministro de celdas de batería en EE. UU. Se espera que satisfaga la demanda futura.
Cadena de suministro Suministro proyectado de componentes en EE. UU. (por ejemplo, separadores, láminas). Se proyecta que será insuficiente para la producción futura de células.
Precios Costo de las baterías en EE. UU. vs. China (2024). Las células estadounidenses eran aproximadamente un 90 % más caras antes de los subsidios y aranceles.
* Fuente: Congress.gov

No obstante, otro país relevante es Australia. Así lo reveló el informe “Revisión del mercado de baterías de servicios públicos de agosto de 2025: Australia” de la empresa de investigación independiente Rystad Energy. El documento demuestra que Australia es el tercer mercado más grande de almacenamiento energías en baterías a gran escala por capacidad, con 14 GW/37 GWh de capacidad al cierre financiero o próximo a cerrarse.
 
Por su parte, la cartera de proyectos de baterías reportó un incremento de 45 GW, pasando de 109 GW en agosto de 2024 a 154 GW en el mismo mes de 2025.
 
David Dixon, analista senior de investigación de energías renovables de Rystad Australia, habló sobre la posición del país, mencionando que “simplemente no somos lo suficientemente grandes, y no lo seremos a largo plazo, pero por el momento, este nuevo estatus destaca la viabilidad de la inversión y el éxito que tenemos aquí en el mercado australiano”.
 
Al mismo tiempo agregó que “estamos construyendo un número récord de baterías para servicios públicos, pero eso significa que también tendremos un nivel récord de energizaciones y puestas en servicio, y eso tiene que competir con los recursos: con la energía solar, la eólica y las pocas plantas de gas que están en proceso”.

Según la firma experta Estudio Legal Hernández, “el almacenamiento de energía con baterías es una pieza clave en la transición energética, permitiendo gestionar la intermitencia de las energías renovables y mejorar la confiabilidad del sistema eléctrico”.

A su vez, hay cuatro ítems que resumen a cabalidad los principales beneficios de esta modalidad, planteándola como una solución de gran relevancia para la situación que está viviendo el país.

Ventajas y retos de almacenar energía con baterías

ventajas

  1. Estabilidad de la red, pues las baterías funcionan como respaldo en esos momentos de alta demanda (como sucede actualmente) o baja generación de energías renovables. 
  2. Optimización del consumo, permitiendo almacenar energía en momentos donde se presenta una baja demanda del servicio, para posteriormente liberarla en horas de alto consumo.
  3. Participación en mercados de servicios complementarios, es decir, regulación de frecuencia y control de voltaje, aspectos que han sido relevantes en otros países y que se pueden explorar en Colombia. 
  4. Reducción de costos, ya que a largo plazo esta solución podría contribuir a reducir costos operativos por la disminución a la dependencia de fuentes térmicas en momentos críticos.

ventajas

  1. Falta de claridad en la remuneración: no está definido cómo se pagan los servicios que prestan las baterías (respaldo, frecuencia, voltaje), frenando inversión y escalabilidad.
  2. Vacíos regulatorios: persisten brechas en régimen de conexión, planeación de red e integración al despacho ante XM, lo que dificulta su adopción a gran escala.
  3. Falta de incentivos: no existen incentivos específicos para el despliegue masivo de almacenamiento, reduciendo su atractivo económico frente a alternativas.
  4. Retrasos en infraestructura: demoras en proyectos de generación y transmisión limitan la efectividad del almacenamiento dentro del sistema.
  5. Gestión ambiental y fin de vida: impactos por extracción de minerales, huella de fabricación y desafíos de reciclaje, que requieren políticas y cadenas de recuperación robustas.

Para entrar en contexto, la situación en Colombia se ha derivado de la creciente demanda que no ha podido ser cubierta por la falta de oferta, relacionada con nuevos proyectos que no logran materializarse al ritmo necesario, lo que no ha permitido un cumplimiento de las metas de incorporación de capacidad entre 2021 y 2025, donde solo ha logrado ingresar menos del 20 %.

En cifras, mientras en 2020 se proyectaron 2.299 megavatios y solo entraron 361, la tendencia se agravó en años posteriores: en 2021 se esperaban 1.868 megavatios y se registraron apenas 132. Luego, para 2024 se proyectaron 5.720 megavatios, pero entraron solo 1.447.

ALT	Gráfica comparativa de megavatios en operación VS. esperados en proyectos solares en Colombia entre 2021 y 2025.

La demanda se ha disparado en el último año, reportando un incremento en octubre del 2,44 % con relación a septiembre de 2024, según el estudio de XM, lo que agrava más la situación, pues el consumo fue por más de 7.197 gigavatios-hora, mientras el país sigue sin oferta para suplir esa necesidad. Cabe destacar que, las regiones con mayor consumo fueron Caribe (2,015 gigavatios-hora), Región Central (1,747 gigavatios-hora) y el Oriente (993,44 gigavatios-hora).

¿Cómo está la regulación en el mundo?

A nivel mundial, el almacenamiento de energía en baterías se ha consolidado como un componente crítico de la transición energética para permitir la integración masiva de fuentes renovables intermitentes como la solar y la eólica, reducir la dependencia de plantas térmicas tradicionales y aportar flexibilidad operativa y estabilidad a las redes eléctricas.
 
Esta tendencia se refleja en una proliferación de proyectos tanto independientes como híbridos con generación renovable, como los enormes sistemas instalados en Estados Unidos, Australia y Chile, e iniciativas regulatorias que buscan dar certidumbre jurídica y facilitar la inversión en estos activos.
 
Desde el punto de vista regulatorio, los marcos están evolucionando para reconocer explícitamente al almacenamiento de baterías como un recurso que puede participar en mercados eléctricos y prestar múltiples servicios, incluyendo regulación de frecuencia, respuesta rápida ante contingencias, manejo de picos de demanda y arbitraje energético. En Estados Unidos, por ejemplo, la Comisión Federal de Regulación de Energía (FERC) emitió la Orden No. 841 que obliga a que los recursos de almacenamiento puedan participar en mercados mayoristas de energía y servicios auxiliares en igualdad de condiciones, eliminando barreras previas que los relegaban a roles secundarios.
 
Por su lado, la Unión Europea ha integrado recomendaciones y herramientas de seguimiento para facilitar la expansión del almacenamiento como parte de su estrategia energética, y también ha promulgado regulaciones específicas sobre baterías que, aunque enfocadas inicialmente en sostenibilidad y reciclaje, contribuyen a un marco más completo para toda la cadena de valor de baterías.
 
Además de estas acciones supraestatales, varios países han implementado medidas concretas para incentivar el despliegue de almacenamiento. India, por ejemplo, extendió hasta 2028 la exención de cargos de transmisión para proyectos ligados a almacenamiento y renovables, reduciendo así importantes costos y fomentando la construcción de sistemas BESS que apoyen sus ambiciosos objetivos de energía limpia.
 
También se observa un foco regulatorio creciente en permitir que los sistemas de almacenamiento participen en mercados mayoristas y presten servicios remunerados por su contribución a la confiabilidad del sistema, como está en discusión en la regulación colombiana para SAEB desde 5 MW, que incluye condiciones técnicas, comerciales y tarifarias para su participación. 

Panorama de regulación en Colombia y nueva subasta de expansión de la CREG

Según Estudio Legal Hernández, en Colombia no existe limitación para que un generador aproveche los beneficios del almacenamiento con el fin de complementar su operación, pero deben tener en cuenta que esto no puede alterar la curva de generación de energía declarada en el estudio de conexión elaborado ante la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME).

Foto de paquetes de baterías de iones de litio en una línea de producción en una instalación de fabricación durante el día.

No obstante, el país aún enfrenta retos que no le permiten adecuar esta solución por completo. Y aunque la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) estableció un marco inicial con la Resolución CREG 098 de 2019 y Resolución MME 40283 de 2022, existen temores “sobre la remuneración de los servicios que pueden prestar las baterías al sistema, es decir, la falta de claridad en la definición de su rol dentro del mercado de energía mayorista limita su adopción a gran escala”.

Adicionalmente, también hay retos como “el régimen de conexión, la ausencia de incentivos específicos para el despliegue a gran escala y la necesidad de definiciones más precisas sobre su integración en la planeación de la red y los esquemas de despacho ante XM”, destaca la firma Estudio Legal Hernández.

Otro tema a resaltar tiene que ver con la resolución de la CREG que inicia el proceso de convocatoria para la subasta de expansión del cargo por confiabilidad del periodo 2029-2030. Con este tipo de subasta, la comisión busca garantizar un abastecimiento de energía que le permita cubrir la alta demanda proyectada para ese tiempo, todo con base a las estimaciones realizadas por la UPME.

A su vez, gremios como la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen) y empresas como ISAGEN han enfatizado que las subastas “son un mecanismo principal para incentivar nuevas inversiones”, por lo que consideran que la próxima subasta debe mantener condiciones de mercado estables y viables para los inversionistas.

Pero también advierten retrasos en la aprobación de proyectos, cosa que, para ellos, la subasta no va a resolver. “Muchos retrasos responden a factores que van desde trámites administrativos hasta problemas logísticos, por lo que este panorama no afecta solo la generación, pues las cifras oficiales muestran que el 55 % de los 123 proyectos de transmisión nacional y regional registran retrasos, siendo la región Caribe la más afectada con 22 proyectos retrasados de 40 en total”.

En esto también hay que considerar que el almacenamiento va a permitir usar los excedentes del día en la hora pico de consumo en la noche, pues “la regulación específica de estos sistemas de baterías recién está siendo emitida por la CREG”.

Así las cosas, frente a un panorama que combina una demanda energética en aumento, retrasos en aprobación de proyectos y la urgencia de garantizar confiabilidad, el almacenamiento de energía en baterías surge como un eje estratégico para evitar que el déficit se convierta en una crisis mayor. 

La ruta regulatoria avanza, pero el sector espera mayor claridad mientras el país enfrenta el reto de asegurar un sistema moderno, resiliente y preparado para los picos de consumo que ya están golpeando al mercado.

Aun así, el escenario abre una oportunidad decisiva con las señales internacionales, los beneficios técnicos del almacenamiento y la visión de actores del sector que apuntan a tomar decisiones clave para alejarse del riesgo de racionamiento y que deje de ser una alerta o una realidad en poco tiempo. 

Más allá de normas específicas de mercado, muchos países están empezando a definir requisitos obligatorios o incentivos vinculados con el almacenamiento en proyectos renovables: en algunos códigos energéticos, por ejemplo, se vincula el tamaño de los sistemas solares con la capacidad de almacenamiento exigida, o se establecen estándares técnicos mínimos para la seguridad y rendimiento de BESS según normas internacionales como las de la IEC, UL y otras. En conjunto, estas medidas muestran un enfoque creciente hacia un reconocimiento reglamentario del almacenamiento de energía como un pilar indispensable para lograr objetivos de descarbonización, resiliencia y eficiencia del sistema eléctrico en las distintas jurisdicciones alrededor del mundo.


 

 

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